sábado, 27 de agosto de 2016

EL PATRONCITO

Recia estampa que esculpieron
el sol, la lluvia y los vientos,
corazón y sentimiento
que a campo abierto nacieron;
brazos fuertes que se hicieron
entre crines y entre guampas,
reproducción de una estampa
grabada a pura guapeza
que va perdiendo firmeza
en el cuadro de la pampa.

Tiene por “reino”, una estancia,
y por “trono”, un redomón;
su “culto” es la tradición
que modeló su arrogancia,
su perfume es la fragancia
del trébol y la gramilla;
su lujo es una tropilla,
su pasión, una guitarra
que sus manos como garras
con suaves notas, ensilla.

Vista ropas de rigor,
por toda joya un cuchillo;
tiene en su aspecto sencillo
la prestancia de un señor;
su gesto dominador
y su palabra medida
dan la impresión enseguida
de hallarse frente a un varón
que a impulsos del corazón
le va guapeando a la vida.

Hace punta su figura
en las más rudas jornadas
y se agrandan las peonadas
con su ejemplo y su bravura;
su varonil apostura
y su cantar de jilguero
lo han hecho luz de un lucero
que en madrugadas hermosas
alumbra sueños de mozas
que van buscando su alero.


Versos de Miguel Ángel Castagnino

domingo, 21 de agosto de 2016

EL BOLICHE DEL VENADO

Su nombre quedó grabado
entre carreras y tragos
y hoy es historia en el pago
“El Boliche del Venado”;
el tiempo se lo ha llevado
como una cosa cualquiera,
solo quedan a la vera
del camino que va a Pila
los recuerdos que desfilan
en medio de una tapera.

Un montón de cosas viejas
quedaron alrededor
en lugar del mostrador
y de las antiguas rejas,
las baldosas desparejas
de la cancha de pelota,
algunas botellas rotas,
escombros, huesos, ladrillos,
donde se esconden los grillos
y le gritan su derrota.

A las dos huellas iguales
de la cancha de cuadreras
las borran las vizcacheras,
los pastos y los cardales;
solo sombras fantasmales
de famosos parejeros
galopan por el potrero
y sus nombre favoritos
los repiten en sus gritos
las lechuzas y los teros.

Pero cuando muere el día
en medio de aquella calma
parece que vive el alma
de la antigua pulpería;
vuelve el fogón que encendían
y rodeaban los reseros,
pero a falta de yesqueros
hoy lo encienden las estrellas
y los rodean las huellas
que dejaron los troperos.

Vuelve a sonar la vihuela
que pulsaba el payador
y en el palenque hay rumor
de coscojas y de espuelas.
Todo eso en el aire vuela
sobre el sitio abandonado
cuando el viento del Salado
acaricia las barrancas
y llega trayendo en ancas
todo un hermoso pasado.


Versos de Miguel Ángel Castagnino

PION DE FIERRO

Te veo como hace mucho
molino rodiao de quinua
y a tu música continua
me parece que la escucho.
El recuerdo es un matucho
al que hoy le suelto la rienda
y en el potrero no hay senda
que conduzca hasta vos,
por siempre juiste y sos
el boliche de la hacienda.

Te veo en esas mañanas
en que el aire no se queda
y parece que tu rueda
diera güelta con más ganas;
o en las tardes alazanas
que al cerro bañan el lomo
cuando en un tímido asomo
y en tu espejo de agua clara,
se iban a mirar la cara
las hijas del mayordomo.

Queriendo matar la sé
en algún día sereno,
después de aflojarte el freno
por un vientito rogué.
Cuántas veces me bañé
en tu líquido profundo
y pa’ gozar sin segundo
esperé que anocheciese,
pa’ que ningún o me viese
como Dios me ha echao al mundo.

Una güelta te rompiste
y, cuando bajó el solazo
bajó el flotante su brazo,
la cosa se puso triste.
Un insulto recibiste
como si el culpable jueras
de las quejas lastimeras
que se oyeron con balidos,
manotones y mugidos,
cuatro jornadas enteras.

Después vino la alegría
con un despacioso arranque,
volviste a llenar el tanque
y a trabajar noche y día.
Volvió a salir a porfía
un torrente de tu caño.
Hizo sobre el travesaño
un hornerito su casa
y otra vez pediste grasa
con un alarido extraño.

Me hacés acordar al pión,
viejo pero voluntario
trabajando sin horario
por un sueldito pobrón.
Por eso, con emoción
después de andar por la vida,
vuelvo a vos de recorrida,
el corazón fatigao,
como el pecho colorao

al charco de tu bebida.

Versos de Luis Domingo Berho

sábado, 23 de julio de 2016

VISITAS

En marzo de 2010 me iniciaba publicando y administrando dos blogs (hoy son 5), y a la fecha han transcurrido 76 meses. En realidad el tema de internet me supera y me sorprende, y a lo muy poco que puedo usar por desconocimiento, trato de sacarle el provecho necesario para difundir lo que tenga que ver con nuestra cultura gaucha, fundamentalmente, a partir de la literatura, que podría decir -hoy por hoy- es mi campo.
El contador arroja que desde el inicio a hoy, hubo 323.000 visitas, lo que significa un promedio por mes de 4262, y llevado al día a día, 142 visitas diarias, lo que para mi, sinceramente es un número muy importante.
Gracias a todos los que llegan con la intención de encontrar o leer un verso, o recabar datos de alguna persona.
La Plata, 23/07/2016

Carlos Raúl Risso

martes, 19 de julio de 2016

EL TOBIANO COLORAO

-Con confianza muénteló,
se lo asiguro Cipriano,
usté ‘s hombre veterano
pero igual malcórneló,
dispacio tranqueeló
hasta que’l lomo ha’flojao,
dispués sí, ya no hay cuidao
puede floriarse ande quiera,
no le mueve una bajera
el “tobiano colorao”.

La boca como una seda
pero… ¡guarda! si hay contiendas,
como se afirma en las riendas
jamás apampao se queda,
y que se salve quien pueda
ligero es como un venao,
y si un toro se ha empacao
en el corral o el potrero
larguéseló al bulto entero
al “tobiano colorao”.

Ta’ domao en primavera
y salió flor de pingazo,
se que usté’s zurdo pa’l lazo
y lo usa a su manera;
a la izquierda ‘e la’sidera
usté yeva su trenzao,
capas lo tenga apurao
cuando entre al rodeo a enlazar,
¡es un lujo pa’ cinchar!
el “tobiano colorao”.

Es guapo pa’ galopiar,
se lo garanto Cipriano,
creo que hasta lo de Alvano
diez leguas han de quedar;
pa’ pior tuve que cruzar
el arroyo encajonao,
nadando como un pescao
repechó bien la picada;
es cruza y de güena alzada
el “tobiano colorao”.

Muchas gauchadas, Cipriano,
usté m’hizo a la distancia,
yo era muy nuevo en la estancia
y siempre me dio una mano;
por eso mi noble hermano
hasta su rancho he yegao,
¡le doy por adelantao!
y no se crea que’s broma:
hoy le regalo la doma
del “tobiano colorao”.

-Yo le agradezco Lucero
que me ha domao ese flete,
se que usté a más de jinete
es un amigo sincero,
su gesto de hombre campero
no se encuentra en cualquier lao,
yeve ese potro tostao
de aqueyos, el que se asoma,
un regalo por la doma
del “tobiano colorao”.

Versos de Ángel Feliciano Mele 

                             (Maipú)

lunes, 18 de julio de 2016

JUNTO AL FOGÓN


En la estancia “El Pajonal”
partido de Pueyrredón,
encontró a Lorenzo Alcón
Juan Ceferino Cabral;
después del ‘dentrá’ habitual,
se pusieron a matear
y en su mucho recordar
escarbando en la memoria
hallaron penas y glorias
que los hacían meditar.

Acorralaron hazañas,
acollararon motivos
y relatos sucesivos,
de llanuras y montañas;
no hallaron cosas extrañas
de que hablar ningún momento;
recordaron a un Barriento,
gran jinete y domador,
mientras algo evocador
florecía en el pensamiento.

Mil recuerdos barajaron
que del recuerdo salían
y que iban y venían
porque ellos los despertaban;
las alegrías se mezclaban
a malos ratos de ayer;
contradicciones, placer…
todo una íntima historial…
músculo hacía la memoria
por no dejarse vencer!...

Al fin la mente exprimida
tanto y tanto recordar,
se entraron a lamentar
que se acortaba la vida;
mientras yo, a mi despedida
al salir fui deduciendo,
que esos dos hombres haciendo
sus más viejas narraciones,
eran como dos mojones
dos épocas dividiendo.

Y ya cerrando el final
de aquella conversación
dorada en aquel fogón
por Lorenzo y por Cabral,
éste, pisando el umbral
y con voz del que hago olvida,
preguntó a su despedida:
-¿Y de qué murió Mariano?
-Mirá… pa’ decirte, hermano,
murió de falta de vida!


Versos de Charrúa

domingo, 17 de julio de 2016

DE TODOS LOS PELOS

Supe en mi niñez, de estos versos, por lo menos la primera estrofa, pero no puedo recordar a su autor. Suponía que eran de "Charrúa", pero sus cuatro libros me dicen que no.
Si algún lector avisado, lo conoce, quedaré agradecido si lo comparte para el conocimiento de todos.
Cuando el sol dora el maizal
y hace arder los pajonales
yo me voy con mis baguales
en dirección pa’l corral.
Es la tropilla sin par 
del pelaje más variao
allí va un “bayo”, un “tostao”,
un “colorao sangre e’toro”,
un “picaso” con un “moro”
y un “overito rosao”.

Van en sus vivos reflejos
los colores más variao:
un parejero “gatiao”,
un “cebruno”, un “azulejo”,
un redomón “lunarejo”
que se va abriendo camino
en la tropa un rosarino
que va llevando a su flanco,
a un señuelo “pico blanco”
cortito y de remo fino.

Más afuera y retrasao
cabrestiándole a un “lobuno”
viene un pingo cual ninguno
el mejor de mi tropilla:
un “pangaré testerilla”,
y apariándolo a un “tordillo”
un “zaino oscuro”, potrillo,
un “yaguané” y un “tobiano”,
un “picaso” contra un “ruano”
repechando a un “doradillo”.

Ya en el famoso corral
de palo a pique cerrao
vi entrar al “ensabanao”
de mi tropillita real,
un “malacara” bagual
yeguarizo bien formao
de galope amartillao
que va con sus patas blancas
llevando pegao al anca
a un pingo “oscuro tapao”.

Solo me falta el “rosillo” 
que’n el palenque maneao
ha sido bien desvasao
todo a punta de cuchillo,
y en el riendaje sencillo
donde hace juego el bozal,
la baquía sin igual
del cuero crudo sobao, 
bien parejo y bien trenzao
como lazo de corral.