jueves, 14 de diciembre de 2017

LOS DOS TIGRES

En un pingo escarciador,
pisando trébol y grama,
al cumpleaños de su mama
iba un gaucho payador.
Sin plata en el tirador,
regalo no había comprao…
se le tendió su tostao
al cruzar un pajonal
y un zarpazo colosal
le tiró un tigre cebao.

Pegó un relincho estridente
y se le volvió el montao,
quedando el gaucho parao
con el tigre frente a frente.
Pensó, el paisano valiente:
“Seré festín en los yuyos,
pero soy gaucho y no huyo…”,
y mirando al tigre fiero
dijo: “has de cobrarme el cuero
o yo he de llevarme el tuyo”.

Arrolló el poncho en el brazo;
dejó la vaina el facón;
en un hombro un desgarrón
le hizo el rigor de un zarpazo;
esquivo el cuerpo y, de paso
(con una intuición certera)
sereno y sin más espera,
a su facón, como luz,
lo sepultó hasta la cruz
en el cuerpo de la fiera.

Después que lo hubo cueriao
buscó a su flete querido
que respondió a su silbido
aunque todavía asustao.
Nuevamente enhorquetao
con suerte pudo llegar…
Y es fácil imaginar
que, desde entonces, su mama
tiene adornada la cama
con un cuero de jaguar.


Versos de Roberto Mario Ayrala

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