sábado, 2 de diciembre de 2017

VECINDARIO

1
Venga amigo, atraquesé
que lo viá dir endilgando
y ansina, desembuchando
lo que d’este pago sé.
Aquel monte que se vé
de paráisos y uncalitos,
jué uno de los primeritos
que se alzaron en el pago,
áhi pobló el finao Sayago
casao con Ulalia Britos.
2
¡Ah, que Señora ladina!
mejorando lo priesente
y entreducida en la gente
como piojo de gallina.
Era güenaza la china,
pero entocando a las hijas,
se aprontaba las valijas
como queriendo marchar
y seguro qu’iba a echar
la cincha por las verijas.
3
Les cuidaba la pollera
pero al ñudo, Amalio Sosa
mensual de “La Barrancosa”
se alzó con la Baldomera.
Y áura la cosa está fiera
pa’l que se atraque a las casas,
ya se ha quemao en las brazas
y la empacha la cuajada,
la vieja está repunada
y no la engañan con masas.
4
Los muchachos son gauchones
pero el mayor que’s Hilario,
se les hizo un perdulario
sin motivo ni razones.
Y así son estos varones
si uno no los rigorea;
yo a los míos la manea
no se las he mezquinao,
porque al mancarrón maneao,
más fácil se lo campea.
5
Y orillando aquel uncal
como quien v’a lo’e Barbosa
está la tapera’e Sosa
que se ha hecho un vizcacheral.
¡Tá, que rodada fatal
pegué una noche emponchao…!
Se me dio güelta un rosao
marca’e los López Carmelo
y hecho un botón en el suelo
quedamos acoyaraos.
6
Yo confié mi suerte a Dios
porque de pilchas rechoncho,
al pialarme con el poncho
no le pude echar el dos;
como gorgojo en arroz
quedamos negriando el cuero;
yo sacudía el sombrero
y él con la jeta pelada,
miraba la tierra arada
al estilo chacarero.
7
Jue una rodada al sereno
como pa’ entrar en calor
y pa’ que juera más pior
me hizo pedazos el freno.
En cuanto compró terreno
yo lo hubiera degollao…
estaba tan enojao
que hasta el cuchillo tantié…
y por no quedar de a pié
se salvó de ser finao.
8
Olvidemos las amargas
y sigamos el relato,
porque entuavía hay pa’ rato
y las tristuras son largas.
Cuando el finao Justo Vargas
pelió con el pampa Rosa
ande áura están los Barbosa,
también supo haber boliche
y hasta el paisano “más piche”
peliaba por cualquier cosa.
9
Y jué pa’l mil ochocientos
que’n el boliche “La Luna”
el zurdo Ramón Laguna
mató a los pardos Barrientos.
Hoy solo quedan los cuentos
de tuito lo acontecido
y como medio me olvido
porque el asunto es muy largo,
para otra güelta me encargo
de contarle el sucedido.
10
Y volcando a la derecha
camino pa’ Chascomús,
entuavía está la cruz
que endica lugar y fecha.
No se precisa una mecha
que alumbre tanto dolor,
porque siempre alguna flor
Dios puso en el campo santo,
pa’ que no pierda su encanto
la condición del valor.
11
Ande hay yeguas, potros nacen
dice un refrán muy campero
y pa’ defender el cuero
güeno era que lo probasen.
A mí pa’ que me achurasen
se les iba a poner feo,
porque hoy mesmo si peleo
debe saber bien el otro,
que tengo garras de potro
y entuavía corcobeo.
12
Ah tiempos… dijo un moreno
que’ra postre la cuajada,
pa’ los de áhura ya no hay nada.
de aquello que jué tan güeno.
Pa’ ellos lo antiguo es veneno
y pa’ mí, una bendición
yo he criao hijos “en montón”
y todo el pago lo sabe,
con las posturas del ave
y la leche a discrición.
13
Y en aquel monte pelao
el más pelao de los trés,
supo anidar un francés
que vivía acoyarao.
Él le había regalao
a su prienda, un güen birloche
y ella sentada entre’l coche
era la raina “julana”
pero fiera la paisana
como susto a media noche.
14
Güeno Don… anoticiao
con todo lo que ha sabido
se ha de dar por bien servido
después de haberme escuchao.
Y si me he desparramao
como verdolaga en güerta,
sepa que dende hoy la puerta
de una amistá verdadera,
será pa’ usté una tranquera
que siempre la hallará abierta.

Versos de Omar J. Menvielle

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